jueves, 31 de enero de 2013

Un sueño hecho realidad


Presentado por: María Paula Páramo Rocha
Presentado a: Sebastián Cobos
Fecha de entrega: Febrero 4 de 2013


Un sueño hecho realidad

Desde hace muchos años soñaba con una fiesta de quince, en la cual luciera como toda una princesa rodeada de toda la gente que admiro y quiero mucho, disfrutando y bailando como nunca. El tema de las tarjetas de invitación fue lo que más me gustó, pensar en cuanta gente quería invitar, amigos inolvidables que pasaron junto a mi toda mi infancia, por supuesto, mi familia amada y compañeros del colegio, luego, el tema más importante, mi vestido. Yo quería un vestido sencillo pero, así mismo  muy elegante que se caracterizara por mi personalidad, el tema de la fiesta, el ponqué, mis 15 años, toda una felicidad.

 El día más esperado llegó, me puse mi vestido, ya no era un sueño pues  lucía como una princesa, el vestido era radiante, un azul turquesa con unas zapatillas hermosas, mis papás estaban felices pues su niña amada que jugaba con las barbies ya era una señorita. Eran las 8:00 pm, estaba muy nerviosa; junto con mi papá llegué al salón y todos se veían hermosos, las niñas con vestidos elegantes, no obstante, los niños no se quedaban atrás eran todos unos galanes.

Siendo las 12:00am, del 24 de Mayo  cumplí  los deseados quince años, mis papás me abrazaron y me entregaron un sobre rosado, con mucha sorpresa los destapé, era un tiquete para viajar en tres meses a Francia por quince días, el único sentimiento que estaba dentro de mí era una gran felicidad,  pues siempre había querido conocer este gran país y aprender de su cultura.

Pasado un mes, tenía mi cita en la embajada, cuando me aceptaron mi visa lloré de la felicidad. Luego  me fui de compras con mi mamá, ¡era una locura!, comprábamos sacos, y muchas cosas, llegué a la casa y en mi nueva maleta empecé a empacar todo con mucho orden, mi mamá me recordaba lo que debía llevar, para que no me preocupara de nada estando allá.

Finalmente el día tan anhelado llegó, mi mamá me hizo un desayuno muy especial, por otro lado mis abuelos junto a mis tías me invitaron a  almorzar, dándome cada uno un recordatorio para que no los olvidara en mi deseado viaje. Llegamos a la casa, cogí mi maleta y nos dirigimos todos al aeropuerto, estaba muy ansiosa. Al día siguiente ya estaba en  París y conocí mucho, disfrute mi estadía allá. Siempre les agradeceré a mis padres por esta aventura tan hermosa que nunca olvidaré.

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